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¡Ojalá que se quede sin luz!

Internet es el fin de las relaciones humanas cálidas, el mundo de la velocidad y la falta de concentración; el reino del anonimato y la consagración de un caos que no alegraría ni al anarquista más ortodoxo; es el mayor aglomerado de información basura que ha existido en la historia y la consagración de George Orwell como el Nostradamus de la posmodernidad.

Julián Gallo nos visitó en TEA el jueves pasado para dar una charla sobre el rol de los medios de comunicación en la era 2.0.  Me dio miedo escucharlo. No sólo por el exceso de optimismo que puso en Internet (de su boca no salió ni una sola crítica); lo peor de todo es que Gallo profesa el inicio de un nuevo paradigma del periodismo (y de la vida) en el cual la información, históricamente en poder de unas pocas manos, se va a monopolizar aún más. Internet será en el futuro lo que la Biblia representó en la Edad Media ¿Por qué? Porque 2,3 millones de personas no tienen acceso al agua potable y Gallo plantea que absolutamente todo va a pasar por la tecnología e Internet. O Gallo vive en una burbuja o es un insensible.
Este tipo de discursos tienen como preconcepto que la vida pasa por lo que sucede en el primer mundo, tienen un exceso de optimismo en el avance de la tecnología en los países en vía de desarrollo y no toman en cuenta lo que sucede en el tercer mundo, que en realidad es más de la mitad del globo y está compuesto por aquellos que la globalización prefiere no mostrar en televisión porque a veces ni siquiera el rating es excusa válida.

En este nuevo paradigma nos vamos a encontrar con un cambio que ya se puede percibir en el mundo: la dicotonomía ya no será más entre ricos y pobres, sino entre personas y excluidos, seres que no están, que no tienen entidad, que no existen.

En todo caso, hay millones de cuestiones que me preocupan más que si Facebook tiene 200 millones de usuarios o Twitter es la nueva sensación.
adicto-al-internet

Internet. Reinco de la dispersión. Fuente de la foto

Con Internet, la vida social se destruirá, al menos como la conocemos hasta ahora, porque dependeremos de un intermediario que el hombre cree que podrá dominar (no sea cosa que el tío se revele y la fantasía de la Matrix se convierta en realidad). No sucede lo mismo con las nefastas consecuencias de la tecnología que nadie ha podido controlar hasta el día de hoy. Y, encima, seguimos admirando las maravillas de poder chatear con un turco al que nunca conoceremos y con un ruso al que jamás daremos ni la mano.
Los cortes de luz serán en el futuro lo que una simple lluvia es a la ciudad de Buenos Aires, porque la falta de energía, de la que tan poco conciente somos, será cien veces más letal que el huracán Katrina. Lo único que le faltaba a una generación light, que nació de los horrores de siglo XX y prefirió leer las revistas del corazón, mandar mensajes de texto al Gran Hermano local y llamar “sueños” a las necesidades básicas de las personas.

La respuesta de la vanguardia 2.0 suele ser “esto es lo que hay y hay que adaptarse”. Pero, ¿acaso podrían haberle dicho lo mismo a los presos de Auschwitz? Es más: si siempre hay que conformarse con lo que hay: ¿para qué estudiamos y nos perfeccionamos?, ¿para qué investigamos?, ¿para qué la teconología?, ¿para qué Internet? Gallo no sólo comienza a parecerme aterrador; ahora me resulta contradictorio.

Gallo incluso defendió a la nada fiable Wikipedia porque, si bien admitió que es imprecisa y contiene información falsa, hizo una analogía con los diarios: todo depende de cómo se utiliza esa información. Pero se olvidó de decir que la Wiki se presenta como una enciclopedia, con lo cual debería ser lo más objetiva posible, y se reconoce como “libre”. Y, por sobre todo, omitió indicar que una generación entera está creciendo sin atender a esos riesgos, creyendo que esa información es segura.
Además, está claro que Gallo no leyó a Marshall McLuchan o que no lo entendió (me juego más por esta última). El teórico de los medios de comunicación advirtió hace cuarenta años que la información que consumimos forma parte de nuestro razonamiento o, traducido al lenguaje 2.0, que Wikipedia es una pieza más en la manera de pensar de quien la consume.

No creo que Julián Gallo no haya sido honesto y comparto gran parte de su descripción del nuevo paradigma, pero discrepo en cuanto a su manera de encarar el tema. Antes que promover Internet, deberíamos advertir los vicios de su uso y enseñarles a todas las personas que deben desconfiar de toda la información que circula por allí, salvo en casos muy puntuales. Hay una generación cuya bibliografía no va más allá de la “enciclopedia libre” y, con suerte, la visita a algún link que figure allí. Entiendo que Gallo haya sido un visionario cuando hace diez años anticipó el cambio hacia la era 2.0, pero eso no justifica la promoción del uso de Internet sin hacer ni una sola mención a sus consecuencias negativas.

Gallo también defendió a muerte la “tenencia de blogs”. Según ironizó, a él no le interesa mucha información que los medios tradicionales nos obligan a digerir (cuestión que comparto), como la temperatura en Tucumán (¿será porque no tiene campo y la sequía no le afecta?). Lo triste es que citó como ejemplo a un blog muy famoso de un multimillonario que contaba a dónde había ido a cenar la noche anterior y el espectáculo que había visto en el lugar; y les aseguró que no se parecían en nada a una parrilla de Constitución ni a un show de Néstor en Bloque en Rescate Bailable. Diga lo que diga Gallo, los diarios online y las enciclopedias tradicionales siguen siendo más confiables que cualquier blog o enciclopedia wiki.

Este artículo, en cualquier redacción, al margen de su contenido, sería “no publicable en Internet” por extenso. La información en la red tendrá que ser concisa y rápida porque lo largo aburre, hay mucho link que clickear, la profundidad no existe y la necesidad de vender más y más publicidad vale más que cualquier idea. Apuesto a que ningún internauta termina de leer más de dos o tres notas por cada diez que consume. Los navegantes de Internet, a diferencia de los hombres de Machado, sí tienen muchos caminos, mucho link, mucho divague…
Un estudio realizado por el University College de Londres sustenta esta idea. La cita es del artículo ¿Está Google estupidizándonos? del escritor Nicholas Carr (que no me canso de citar):

“Como parte de un programa de investigación de cinco años, los estudiosos examinaron registros de computación que documentan el comportamiento de visitantes de dos populares sitios de investigación … Encontraron que las personas que usan los sitios exhibían ‘una forma de actividad como de quien está echando una ojeada’, en que saltaban de una fuente a otra y pocas veces regresaban a una que ya hubieran visitado. Típicamente leían sólo una o dos páginas de un artículo o libro antes de ‘saltar’ a otro sitio. A veces salvaban un artículo largo, pero no hay pruebas de que regresaran a él y lo leyeran de verdad”.

Pero Gallo es tan optimista, que me sugeriría que arme un blog para decir esto. Genial. Gracias por el consejo. Porque allí podré contar como la CIA controla Facebook, el FBI hace circular información falsa por Internet y los gobiernos de China y EE.UU censuran a sus bloggers. Sí, con mi bitácora (¡qué palabra fea!) podré enfrentarme a ellos, los haré tambalear, llorar, ponerlos de rodillas y hacerlos suplicar que pare, que acabe con mi cyberrevolución. Lograré que cierren sus campos de concentración, que terminen con sus armas nucleares, y acabaré con la guerra, la tortura, el racismo y la discriminación. ¡Sí!; mi blog representará el fin de la tiranía y el monopolio de los medios masivos de comunición porque con mis fuentes haré un nuevo Watergate y me olvidaré de que la mayor parte de las personas que viven en la Tierra no me pueden leer.

Y así, de sentirme más cerca de la vanguardia que del conservadurismo, en poco más de una hora Gallo me convirtió en un reaccionario. Ahora, me quedó una duda. Si, como dijo, no consume periodismo papel, ¿Gallo se lleva la notebook al baño?

El que mucho abarca…
Un amigo brasilero que conocí hace unos años en Florianópolis, fotógrafo de vocación y profesión, me contó hace un tiempo que cada vez que va a un cumpleaños le piden que saque fotos por todos lados, porque nadie entiende que lo que captura es como un cuadro para un pintor o una canción para un músico: una obra de arte, la expresión de un sentimiento.

Como hoy cualquiera puede sacar una foto, Gallo predica el fin de la fotografía como arte o profesión, como el pintor Paul Delarroche auguró la muerte de la pintura ante el invento de Daguerre.

Pero el problema es peor: hoy en día, en los medios, existe una persona encargada de sacar la foto, otra de hacer la edición, otra de escribir las nota… un montón de profesionales que estudiaron, se especializaron y se perfeccionaron en sus tareas. Pero Gallo plantea un nuevo modelo en el que uno sólo se encargue de todo, abarque mucho, apriete poco y el resto que vaya a pedir trabajo a la bolsa de desempleo que cualquier país serio tiene.

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30 abril 2009 - Posted by | Uncategorized | , , , , , , ,

5 comentarios »

  1. Muy bueno, tocayo. Coincido en casi todos los puntos. Seguí extendiéndote, por favor.

    Comentario por Juan Az | 1 mayo 2009 | Responder

  2. Sólo quería comentar porque me gustó mucho lo que escribiste Juan, me gusta cómo argumentas tus pensamientos.
    Parezco una fan jajajaja
    Bueno era eso, tambien esta bueno decirle a un compañero que te gusta lo que hace… no?
    besos

    Comentario por Vane | 6 mayo 2009 | Responder

  3. […] Algunos tergiversaron lo que dijo y lo nigunearon, otros le hicieron críticas anacrónicas y otros sostuvieron que es un insensible o que vive en una burbuja. Sólo uno sintió simpatía por […]

    Pingback por Alumnos de TEA repudian a Julián Gallo « GTR | 7 mayo 2009 | Responder

  4. Juan Pablo,

    Este comentario vale como evaluación. Tu post es muy bueno, deberías corregir los siguientes detalles para poder darlo por aprobado.
    El título tiene un error gramatical, debería decir “ojala que…”.

    También está mal escrita la palabra ráting.
    Es muy importante citar el origen de las imágenes (link y autor) y poner epígrafes.

    Cuando hayas actualizado estos detalles, mandanos un aviso por mail para poder ponerte la nota.

    slds,

    Ma. Noel

    Comentario por María Noel | 21 mayo 2009 | Responder

  5. Juan Pablo,

    te hago un comentario importante para futuras publicaciones on line. Citar la fuente de una imagen no es linkear a la busqueda de “google images” o al blog que la publicó, ya que ese mismo blog puede haberla publicado sin permiso (y estaríamos en una cadena de errores). Deberías conocer el autor, saber si el autor desea que la imagen sea reproducida y recién ahí, usarla citando su origen.
    En estos días vamos a hablar de las licencias “Creative commons” y otros temas legales de uso de imágenes y contenido de la web. Seguramente por tu formación puedas aportar mucho a esa clase.

    Un saludo!

    Ma. Noel

    Comentario por María Noel | 28 mayo 2009 | Responder


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